APUNTES SOBRE LA RELIGION.
Del libro "Etica" del Dr. Raúl Gutiérrez, encontramos este excelente artículo sobre este interesante tema. Además de unas frases celebres acerca de este asunto...
Del Capítulo XXXVIII – LOS DEBERES CON RESPECTO A DIOS.
Los deberes constituyen el nivel básico de realización moral. Se deducen a partir de las leyes naturales, y éstas se descubren en la misma naturaleza.
Entre esos deberes están, en primer lugar, los deberes con respecto a Dios, creador de todo el Universo y, por tanto, del hombre. Las relaciones del hombre con respecto a Dios pueden sintetizarse en una sola palabra: la religión.
1. DEFINICIÓN Y DIVISION DE LA RELIGION:
a) Esta palabra tiene varios significados análogos. Aquí nos referiremos a ella como la virtud del hombre por la cual se relaciona convenientemente con Dios.
Según algunos autores, la palabra religión viene del latín re-ligare, y significa volver a unir. Sea éste u otro el origen de la palabra, lo cierto es que, efectivamente, la religión consiste en una segunda unión del hombre con Dios.
El primer lazo de unión viene de Dios hacia el hombre; es el acto creador, por el cual Dios participa al hombre la existencia y las perfecciones propias de la naturaleza humana. Siendo Dios la bondad en Sí misa, se complace en difundir el bien y la perfección; de esta manera crea y conserva al hombre en su esencia y existencia.
El segundo lazo de unión (la religión) va desde el hombre hacia Dios. Es consciente y libre, y consiste en un acto de correspondencia ante el don de Dios. Semejante al hijo, que toma su lugar frente a su padre, así la criatura debe ocupar el puesto que le corresponde frente a Dios. La religión es, pues, la relación que, en justicia, debe asumir el hombre delante de Dios.
b) La religión puede ser natural o sobre natural. La religión natural es la que el hombre puede (y debe) realizar con sus capacidades naturales, como son la inteligencia y la voluntad. Conocer y amar a Dios es el primer deber de la religión natural.
La religión sobre natural es la que se basa en la Revelación, como, por ejemplo, la Biblia. El judaísmo, el protestantismo y el catolicismo, en cuanto participan o se basan en la Biblia, son religiones sobrenaturales o reveladas.
A la razón atañe directamente el estudio y la práctica de la religión natural; pero la misma razón puede descubrir que la Revelación tiene un fundamente aceptable. En esa misma medida, el hombre debe tratar de conocer y practicar la religión revelada.
También es conveniente hacer aquí la distinción de hecho y de derecho, aplicándola a la religión.
Una religión de hecho es la que se practica efectivamente en un determinado sujeto. La religión de derecho es la que está prescrita (por la razón o la Revelación) independientemente del modo, más o menos deficiente, como es practicada.
Esta distinción es muy útil para zanjar ciertas discusiones. La gente suele juzgar la religión por el modo como es practicada (de hecho), sin tomar en cuenta a la religión tal como está prescrita (de derecho). Evidentemente, hay diferencias entre las dos, y el sujeto debe guiarse, no tanto por la religión de hecho, sino por la religión de derecho.
2. FUNDAMENTO DE LA RELIGION. La religión, como deber del hombre, tiene un doble fundamento.
a) en primer lugar, el que ya se ha señalado poco más arriba, a saber: el hecho de que el hombre es criatura de Dios. La religión no viene a ser otra cosa, sino la toma de posición del pues que le corresponde al hombre, como criatura de Dios. Asumir el papel de criatura, reflejarlo a lo largo de la vida, relacionarse con Dios por medio de la inteligencia y de la voluntad, y, en fin, corresponder al amor de Dios es un acto de justicia, es realizar un orden ya establecido. Quien toma conciencia de su propio carácter contingente, de la precariedad de sus propias cualidades, de la calidad de don que tiene su naturaleza entera, no puede menos que entablar con Dios (fuente a todas las perfecciones), la estrecha relación de gratitud, correspondencia y amor, base de toda religión.
b) Pero, además puede observarse que en todo hombre existe una fuerte inclinación o tendencia a lo Absoluto, que lo está impulsando, sin cesar, a la búsqueda de ese valor. Por propia naturaleza, el hombre tiene la tendencia que lo lleva a la práctica de la religión.
Esta tendencia a lo Absoluto provoca en el hombre una cierta inquietud y vacío, incapaz de ser llenado por bienes terrenos y relativos. Dicho vacío es el que hizo exclamar a San Agustín: “Nos hiciste para Ti, Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti”.
La religión es, pues, un deber, que se impone de un modo necesario en vista del hecho de la creación y en vista de la tendencia natural del hombre hacia Dios. Este doble fundamento de la religión viene a ser como los dos extremos de un puente en construcción, que se unifican en el centro y, juntos, realizan la unión de los dos polos. El amor y donación de Dios hacia el hombre y la tendencia de éste hacia lo Absoluto están llamando al hombre al cumplimiento de la religión.
3. LA PRACTICA DE LA RELIGION. Desgraciadamente, la religión, tal como se practica de hecho, suele mezclar elementos que ya no pertenecen a ella y que la impurifican a tal grado que la convierten en una superstición ó en un fanatismo impropio del nivel elevado y valioso al que pertenece por derecho.
Lo principal en la religión es la tendencia de la inteligencia y de la voluntad hacia Dios. Esto se manifiesta como una inclinación para conocer y amar a Dios (fe, esperanza y caridad). Es de carácter interno, personal, y, tal vez, lo más íntimo entre los afectos y pensamientos del hombre.
Pero, naturalmente, el conocimiento de Dios y del orden por Él establecido, junto con el amor y la unión realizados por la voluntad, conducen al hombre a la práctica de un culto interno y externo, al cumplimiento de sus mandamientos, y, en fin, al acuerdo y unión de voluntades.
En otras palabras: lo principal en la religión es el espíritu de unión con Dios. Pero este espíritu de unión no ha de ser estático, sino dinámico, es decir, mueve a la acción; no es un amor de palabras, sino de hechos. La religión, para que sea auténtica, debe estar plasmada a lo largo de la vida, como el resultado de un amor que, por esencia, pide plenitud. La religión es vida con sentido trascendente.
En la práctica suelen encontrarse muchas desviaciones de la tendencia natural hacia lo Absoluto. La ignorancia, por ejemplo, induce a las supersticiones y fanatismos. En efecto, si la inteligencia no está ilustrada acerca del verdadero objeto al que debe dirigirse la inclinación a lo Absoluto, fácilmente puede contentarse el hombre con un objetivo que presenta las apariencias de lo Absoluto, como el sol, los fenómenos naturales, los ídolos y fetiches, las prácticas curativas, la magia y la brujería [lealtad a líderes o asociaciones]. En una palabra: las supersticiones y los fanatismos constituyen un sustituto de la religión, provocado por la ignorancia acerca de Dios, único objetivo correlato de la tendencia a lo Absoluto.
También es un error la represión de la tendencia natural hacia Dios. Los psicólogos modernos, como Ignacio Lepp, llegan a afirmar que la represión de esta tendencia puede llegar a producir una neurosis o desequilibrio psíquico. Relatan casos de enfermos mentales que sólo llegaron a la salud cuando establecieron con claridad su posición con respecto a Dios. Ciertos tipos de ateísmo son, francamente, o producidos por la neurosis o conducen a la neurosis.
Un incremento en la madurez y equilibrio del hombre conduce naturalmente a un incremento en la práctica de la religión auténtica, sin mezcla de supersticiones y fanatismos, sin sentimientos inconscientes de culpabilidad, sin creencias deformadas. Entre este tipo de creencias, hace muchos estragos la de que Dios es un ser justiciero, vengativo e implacable, siempre en busca de la menor falta para aplicar la sanción. Por el contrario, “Dios es Amor”, y “todo contribuye para el bien de los que aman a Dios” (Cfr. San Juan y San Pablo.)
4. LA LIBERTAD RELIGIOSA. La libertad religiosa consiste en que cada persona puede elegir su religión de acuerdo con su propia conciencia, después de haber examinado y reflexionado seriamente sobre el tema (a base de lecturas, consultas, meditaciones); de tal manera que ni el Estado ni cualquier “otra institución” tiene facultad para imponer a sus súbditos una determinada religión.
La libertad religiosa se deduce a partir de la libertad de conciencia. No es más que la consecuencia de ese derecho fundamental e inalienable que todo hombre tiene para usar su libre albedrío en la determinación de su propia vida.
De hecho existen varias religiones, varios modos de relacionarse con Dios. La misma naturaleza de las cosas es la que va marcando al hombre cuál es la mejor y más acorde con la verdad. Y en función de ese conocimiento es como se debe elegir la propia religión.
La libertad religiosa no implica indiferencia religiosa. Solamente la mala fe puede torcer el sentido de la libertad, haciéndola consistir en una indiferencia para con toda religión o en una postura de absolutismo personal que se deja llevar por el capricho y que se niega a reconocer las limitaciones reales de la libertad y la fundamentación objetiva de la verdad, a la cual siempre hay que someterse.
La verdad es una y no admite contradicciones consigo misma. Por lo tanto, en el momento en que las diferentes religiones se contradicen, se puede concluir que no todas son verdaderas. Y la bondad de una religión está en función de su verdad.
De cualquier modo, es necesario buscar y subrayar lo que es común a varias religiones, en lugar de insistir en lo que difieren. De hecho, hay mayores motivos de acuerdo y unión (por ejemplo, entre las diferentes religiones cristianas) que de separación y de ataque.
Pasaje tomado del Libro:
"E T I C A"
Dr. Raúl Gutiérrez Sáenz,
Doctor en Filosofía, Director de la Esc. De Filosofía de la Universidad Intercontinental, Profesor Numerario de la Universidad Iberoamericana, México.
Editorial Esfinge, páginas: 221,222, 223,224, 225,226.)
Antonio Caso.
Antonio Caso (1883-1946) desarrolló el concepto de persona moral, entendiéndolo en un nivel más alto que las cosas y los individuos. Para este filósofo mexicano “la moral es la realización del bien, no la sumisión a una ley, no el acatamiento a un mandamiento. Si el bien no fuere inspiración, entusiasmo, no sería bueno el que obra el bien, sino esclavo del bien, súbdito del bien; y los esclavos, los sometidos, los heterónomos, son débiles, pequeños, impersonales, malos”.
Sólo los sabios DISCUTEN, los demás IMPONEN sus ideas.
"La ciencia tiene todas las respuestas, somos nosotros los que no tenemos toda la ciencia".
"LA RELIGIÓN ES UNA OBRA MAESTRA DEL ARTE DE ENTRENAR ANIMALES, PORQUE ENTRENA A LA GENTE SOBRE CÓMO DEBEN PENSAR." [Arthur Schopenhauer]
"NO ME PARECE QUE SEA NECESARIO CREER QUE EL MISMO DIOS QUE NOS HA DADO NUESTROS SENTIDOS, NUESTRA RAZÓN E INTELIGENCIA, HAYA DESEADO QUE ABANDONÁRAMOS SU USO, DÁNDONOS POR OTROS MEDIOS LA INFORMACIÓN QUE PODRÍAMOS OBTENER A TRAVÉS DE ELLAS." [Galileo Galilei]
En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas, es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarlo.
Quieren enseñar y no admiten que nadie les enseñe.
Censurar y que nadie los censure, mandar sin obedecer a nadie.
Quieren someter a otros hombres sin que ellos a nadie se sometan.
No hay creencias ridículas.
Hay conductas, actitudes y metodologías inaceptables
porque violan la conciencia y la libertad de las personas.
Juan Ruysbröeck (1293 – 1381).
