HISTORIAS PARA CONTAR EN UN MINUTO (Primera Parte)
Historias para contar en un minuto (Parte Primera).
EL TÉ
Según el folklore chino, el emperador Chinnung, que reinó en el año 2737 antes de Cristo, fue el primer botánico de la nación. Un día masticó las hojas de un arbusto de su jardín, y tanto le agradó el sabor que preparó con ellas una infusión. Luego enseñó a sus súbditos a preparla, bajo el nombre de ch’a, que más tarde degeneró en ts’a y “té”.
Lo Yo, cronista de la VII centuria de la dinastía Tang, proporciona de primera prueba auténtica del té, que era consumido universalmente en China en el siglo VI.
Llevado a Europa por los portugueses mil años más tarde, se popularizó a partir de 1660, año en que se vendió en Inglaterra. Costaba tan caro al principio que era considerado regalo de príncipes y su alto precio originó el contrabando y la adulteración, pero se difundió tan rápidamente que pronto se cultivó en gran escala y su precio bajó. Hoy es una de las bebidas de mayor consumo.
EL MONJE Y EL LADRON
Hubo una vez un monje francés que solía ir de pueblo en pueblo recogiendo limosnas para la orden a que pertenecía. Un día fue asaltado por un ladrón en medio de un bosque. Para salvarse, el monje le entregó el dinero que había recaudado, pero le pidió que le agujereara el hábito de un balazo, como prueba de asalto. El bandido, riendo, le dijo que no era posible porque nunca cargaba con balas su revólver para no herir a nadie, agregando que bastaba la vista del arma para atemorizar a los incautos. El monje se cercioró de que no llevaba balas encima, y entonces se lanzó sobre el bandolero y pudo recuperar el dinero que le había sido quitado.
PÚRPURA DE REYES
Una leyenda fenicia dice que Hércules descubrió el color carmesí cerca de Tiro, al ver manchada de rojo la boca de su perro que había mordido un marisco, conocido con el nombre de “púrpura”
La verdad es que los fenicios fueron los primeros que tiñeron sus telas con el carmesí obtenido de esos mariscos. El procedimiento resultaba costosísimo.
Los emperadores romanos usaron togas rojas y ese color fue símbolo de autoridad suprema.
El “púrpura real” fue el color usado para la coronación de los reyes y se transformó en distintivo de la familia real. “Nacer a la púrpura” viene a significar nacer de una familia imperial o de una casa reinante.
LA ETIQUETA
En francés antiguo e’stiquier significaba pegar un rótulo a algún objeto. De ello derivó la palabra etiqueta.
Durante el reinado de Luis XIV, un jardinero escocés cuidaba las flores del palacio de Versalles. A pesar de sus protestas, los cortesanos pisaban los macizos destrozando las flores. Exasperado, el hombre colocó carteles en los lugares recién sembrados, aconsejando caminar por los senderos. Fue en vano, y Luis XIV promulgó un edicto ordenando a los cortesanos que pasasen por donde indicaban las etiquetas.
Hoy el vocablo expresa el “conjunto de formulismos o usanzas requeridos en sociedad”.
LOS PULGARES PARA ABAJO.
En las luchas circenses de la antigua Roma, la suerte del vencido era decidida por los espectadores. El perdón se manifestaba por un ademán denominado pollice verso: se extendía la mano con el pulgar hacia abajo, aludiendo, probablemente, a la espada colgante, inofensiva, en la mano del vencedor o dentro de su vaina. El ademán con que se exigía la muerte era pollice presso, el pulgar cerrado en la palma, expresando el deseo de ver la espada hundida en el cuerpo del vencido.
El curso de la historia tergiversó los significados y pollice verso vino a significar: ¡Mata! Por ese error o, mejor dicho, por cambio de significado, los pulgares hacia abajo significan ahora desaprobación sin recurso.
EL CAUCHO
A principio del siglo XVI, el explorador español Torquemada vio como los nativos mexicanos empleaban la savia de un árbol para impermeabilizar sus ropas. En Europa, esta savia –el caucho—sólo despertó curiosidad cuando en el siglo XVII se descubrió que podía borrar trazos de lápiz, y creyendo que se había descubierto en el Indostan, se le dio el nombre de borradora de la India.
Poco después se intentó impermeabilizar el calzado yla ropa, pero con el calor, el material se derretía. Desde 1830 hasta 1836 se establecieron varias compañías para explotar el producto, pero sin éxito, porque no se conocía la fórmula adecuada.
En 1834, Charles Goodyear, acaudalado industrial de Filadelfia, dedicó su atención a la elaboración del caucho. En 1839, mientras trataba el material con azufre, se le derramó sobre la hornalla y obtuvo el caucho vulcanizado. Desde entonces el caucho ha sido la base de las industrias más importantes del mundo y con él se fabrican los más variados artículos en una gama extensísima de aplicaciones tanto para la producción industrial como para uso doméstico.
Enciclopedia: El Nuevo Tesoro de la Juventud.
Grolier.
Tomo 8 páginas 44, 45, 46.
